La primera semana de carrera calentaría motores y sumaría kilómetros a las piernas con una crono por equipos, jornadas de doble sector y etapas que rondaban y superaban los 200km, lo habitual por aquellas fechas.
En la etapa prólogo el corredor del BH y futuro seleccionador Paco Antequera llegaba tarde a la salida y se convertía en el hazmerreír de la jornada, sin duda un triste preámbulo de la catástrofe que ocurriría 2 años después en Luxemburgo con Delgado como protagonista.
La crono por equipos dejó las primeras diferencia importantes. El Carrera de Roche y Zimmermann ganó sacando 36 segundos al Toshiba/Vie-Claire de Jeff Bernard, uno más al System-U de Fignon y Mottet, 41 al PDM de Delgado, 1´22 al Seven-Eleven de Hampsten, 1´30 al Kas de Kelly, y el Café de Colombia de Herrera se dejó casi 3 minutos, con la que fue el más perjudicado de la jornada como se preveía.
Una fuga en la tercera etapa colocaba a Mottet 5º en la general con más de 4 minutos sobre los favoritos, en una astuta jugada de Napoleón Guimard que jugaba al despiste con el coequipier de Fignon. Sin duda un hombre muy peligroso y a tener en cuenta.
Posteriormente llegó el turno de los sprinters, y uno patrio, Manuel Jorge Domínguez tras descalificación posterior de Bontempi por dar positivo se llevaba la etapa del día de san Fermín. Van Poppel ganó la siguiente tras cazar al último fugado, Fede Echave, a 4 km del final. Previa a la crono de Futuroescope se disputó la etapa más larga de 260 km sin trascendencia en la general.
El viernes 10 de julio llegaría la agónica lucha contra el reloj de casi 88km, dos horas de esfuerzo, como leen, sería la primera piedra de toque para los favoritos, que como diría José Manuel Echávarri, no decidiría quien iba a ganar el tour pero sí quien no lo haría. Momento temido generalmente por españoles y colombianos pero esperado por los especialistas como Roche, Mottet y Kelly o de comprobar el estado de forma real del antiguo campeón, Laurent Fignon.
Dando por bueno el argumento anterior el perdedor de la jornada y casi descartado para la lucha de la general salvo heroicidad quedó Lucho Herrera que perdió 9 minutos con respecto al ganador, el irlandés Roche, que dejaba claro que continuaba con el gran estado de forma que le había hecho ganar el Giro en el mes de mayo.
Otros favoritos que se dejaron una tacada fueron el americano Hampsten con 6 minutos, Lejarreta casi 5 y medio y sorprendentemente Kelly en su terreno cedió 5 minutos. Fignon se dejó más de 4 minutos sembrando aún más dudas. Zimmermann perdió casi 3 minutos con su compañero de equipo por lo que tenía una difícil papeleta similar a la que tuvo Visentini. Dos escaladores que salieron muy bien parados fueron el británico Millar y sobre todo el español Delgado con dos minutos y medio de retraso y a punto de doblar al otrora estrella Beppe Saronni, lo cual suponía un buen balance ahora que llegaba su terreno.
La etapa dejó como triunfadores además de Roche a Bernard que cedió menos de minuto y medio y sobre todo a Charlie Mottet que se dejó sólo 42 segundos y era el nuevo maillot amarillo gracias al tiempo que arañó en la escapada de la tercera etapa. La general de los favoritos quedaba así:
1. Charly Mottet con un tiempo total de 36h50'54"
6. Roche a 3'23"
8. Bernard a 5'31"
15. Delgado a 6'41"
16º. Millar a 6'45"
18º. Zimmermann a 7'13"
28º. Fignon a 8'46"
36º. Kelly a 10'14"
48º. Hampsten a 11'24"
87º. Herrera a 15'57"
Llegaban las montañas, llegaba el turno de réplica de los escaladores, varias dudas se cernían en el horizonte...
¿Mantendría Mottet la diferencia sin desfallecer en el intento?
¿Acusaría Roche el calor habitual por estas fechas y los días de competición?
¿Atacarían Millar y Perico en las montañas para recortar su desventaja?
¿Cuál sería el papel de Fignon, se sacrifiría por su compañero o buscaría ganar su tercer tour?
y Herrera, ¿se le podía dar por muerto o había que temer sus ataques sabiendo que tenía terreno para ello?
CONTINUARÁ...
30 de junio de 2015
29 de junio de 2015
TOUR 1987. EN BUSCA DEL NUEVO HINAULT
El domingo 19 de julio de 1987 se vivió uno de los momentos épicos en el Tour de Francia, el que pudo cambiar la historia de la carrera y consagrar a un nuevo súper campeón que diera alternativa a los Anquetil, Merckx o Hinault como auténtico capo de su generación. El motivo, la excepcional demostración de facultades que realizó su protagonista, el francés, Jean-François Bernard en la ascensión al mítico Mont Ventoux.
Era el primer tour de la era post Hinault, en la que había dominado al pelotón a su antojo, a excepción del intervalo del 83-84 con la irrupción del insolente Fignon. Su retirada provocaba que su cetro fuera puesto al alcance de una nueva generación de cachorros ávidos de ocupar el trono vacío.
Antes del tour se produjo la baja del gran favorito, Greg Lemond, por un desgraciado accidente de caza. Su reaparición en la élite estaba en entredicho. También mermado por las lesiones, el antiguo campeón Laurent Fignon, parecía reverdecer tras el podio en la Vuelta a España y tras 2 años nefastos podía volver a reclamar el trono.
Stephen Roche, el simpático irlandés había vencido en la ronda italiana atacando a su propio compañero y si soportaba el calor de julio partía como máximo favorito junto al francés.
Los outsiders más temidos eran el escarabajo Herrera, ganador de la Vuelta, en una edición ultra montañosa que en principio le beneficiaba si reducía pérdidas en las contrarreloj, su gran talón de Aquiles.
El suizo Urs Zimmermann, tercero del tour anterior, vegetariano y compañero de Roche en el equipo Carrera, por lo que tenía a su máximo enemigo en casa.
El coéquipier de Fignon, Mottet, el irlandés Kelly, Hampstem o el español Delgado, entraban en las quinielas con menos opciones pero en quien había depositados los mayores anhelos era en un francés, Jeff Bernard, un ciclista de enorme clase, especialista en las cronos y que subía con los mejores; tras una temporada a la sombra de Hinault y de Lemond este año sería el dorsal nº1 y líder absoluto de su equipo La Vie Claire.
Si aquellos eran los favoritos, debemos hablar igualmente del recorrido, 25 etapas+prólogo en 23 días, con dos etapas de doble sector y dos días de descanso. Era un recorrido exigente a más no poder, con una larguísima crono de casi 88km antes de encarar los pirineos; a ocho etapas del final la terrorífica cronoescalada al Mont Ventoux como aperitivo de las monstruosas etapas alpinas finales, en Villar de Lans, Alpe Dhuez y Morzine; como epílogo una crono en el penúltimo día de 38 km en Dijon antes del paseo triunfal de los supervivientes por París.
...
CONTINUARÁ
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